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En La Pirca no hemos inventado nada nuevo, simplemente aplicamos los principios básicos de la doma clásica, que por otra parte son los mismos aplicados tanto en el Perú en su enfrenadura como en España en su doma vaquera, en la doma Western, en Chile con los criollos o por los jinetes de adiestramiento y salto entre nosotros.

Variarán tanto la duración del aprendizaje como las exigencias en los ejercicios pero los principios universales de una doma correcta son los mismos y son los que aplicamos en la estancia a partir de mi experiencia personal y de la adquirida por nuestro cabañero en su estadía en Perú.

Cómo llevamos a cabo la doma


La doma comienza desde el nacimiento del potrillo que es manoseado desde su primer día de vida y la curación de su ombligo en los días posteriores permite su paulatina confianza en el hombre y la pérdida del miedo a lo desconocido. A partir de ese momento y hasta el destete a los 6 meses, los potrillos son manoseados periódicamente (una a dos veces por semana), pueden permanecer sin alterarse en un corral mientras se monta a la madre, y se los cabrestea en línea recta algunos metros para enseñarles a caminar del cabresto.

De los 6 a 18 meses se acentúa el cabresteo siempre en línea recta. Se empieza con la flexión del cuello, se acostumbra al potrillo a estar atado al palenque, se lo cepilla y se le pasa una matra por el lomo para sacarle las cosquillas, se le arreglan los cascos, se los baña, etc. La relación de confianza establecida es fundamental y para mí la llave del éxito futuro.

A partir de los 18 meses y hasta los 2 años y medio aproximadamente según el desarrollo de cada animal comienza un período metódico en el que se inicia al potro en el trabajo a la cuerda.

La cuerda permite dar las primeras indicaciones y órdenes al potrillo, su aprendizaje y la comunicación a través de ella con su entrenador.

El diámetro del círculo no debe ser inferior a 20 mts. para no exigir los miembros todavía en pleno desarrollo y el trabajo debe hacerse a ambas manos. Personalmente comienzo a mano derecha, luego a mano izquierda finalizando a mano derecha toda vez que los caballos son menos flexibles a la derecha por su posición fetal en el vientre materno.

Este trabajo no debe hacerse nunca con un simple bozal sino con una cabezada especial cuya muserola lleva anillas de las cuales se toma la cuerda la que debe estar siempre en contacto suave con la cabeza del potrillo ya que es a través de ella que se imparten las órdenes. No se trata de que el caballo dé vueltas de cualquier forma sino que es un ejercicio que debe ser realizado metódicamente para disciplinar al potrillo.

Es importante desarrollar la impulsión para lo cual se ayudará con un látigo que no se usará jamás para castigar y se dejará que el potro trabaje con la cabeza baja, redondee de esta forma el lomo y así meta los posteriores bajo la masa. En esta etapa lo importante es que el animal se equilibre, se fortalezca, se flexibilice y aprenda a obedecer.

A partir de los 2 años y medio (a veces un poco antes) se comienza a colocar una cabezada con bridón grueso para que se vaya acostumbrando a la embocadura y afloje la nuca. Para mí es la mejor embocadura inicial por su suavidad y se deja al potro suelto en un corral con ella puesta en períodos que van aumentando progresivamente hasta 2 o 3 horas por día tres veces a la semana.



En este lapso entre los 2 años y medio y los 3 en que ya se lo monta, el trabajo a la cuerda continúa con los siguientes agregados:

Una vez aceptado y que tasque bien el bridón el mismo se coloca al trabajar a la cuerda pero se sigue manejándolo con la cabezada con muserola para evitar lastimarlo en la boca.
Se le coloca la silla de montar primero sin estribos y luego con ellos y se continúa con el trabajo a la cuerda.
Se le colocan riendas de atar con argolla de goma para posicionar la cabeza y flexionar la nuca. Al principio las mismas van al bozal con argollas para luego pasar al bridón. Esto se realiza con el potro suelto en el corral un par de veces a la semana.
No se lo trabaja en círculo con riendas de atar para no frenar la impulsión. Soy de la opinión que debe soltarse lo más posible antes de comenzar la reunión.

Al cumplir los 3 años se los monta. Tanto al ponerles la silla como al montarlos por primera vez no hemos tenido resistencias ni corcovos y lo aceptan con tranquilidad por la confianza depositada en sus entrenadores durante todo ese tiempo. Un caballo manso de abajo será un caballo manso de arriba.

Desde la primera ensillada hasta el trabajo con freno pasan entre tres y seis meses durante los cuales se monta tres veces por semana, alternando con trabajo a la cuerda en círculo. En este período se comienza con ejercicios de la doma clásica: círculos de 10 mts., ochos, medias vueltas y serpentinas para obtener flexibilidad y reunión.

Todos estos ejercicios se realizan en un picadero de 60 x 20 mts. (medida reglamentaria para adiestramiento) pero puede usarse uno de 60 x 40 como en España.

Aquí quiero destacar las medias paradas como herramienta importante para la reunión. La media parada es la transición de un ritmo a otro dentro de un mismo aire (pasollano o galope) y debe ser practicada con frecuencia para obtener un caballo reunido, liviano y que no se cargue en la boca. La reunión se obtiene por impulsión de los posteriores que es recibida en la mano del jinete y las medias paradas contribuyen enormemente a ese fin.

La complementación de todos estos ejercicios y la finalización del período de doma propiamente dicho se efectúa trabajando los potros con el ganado. Con ello logramos caballos atentos, despiertos, de buena rienda, mansos y obedientes.

A los 3 años y medio, nuestros potros están listos. Cierto es que el aprendizaje nunca termina y debe seguirse trabajándolos para no perder lo que se les ha enseñado.

 

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